El síndrome del túnel radial o compresión del nervio interóseo posterior, es una neuropatía causada por el atrapamiento de esta rama del nervio radial en la región antero-lateral del codo. El nervio interóseo posterior es particularmente vulnerable a la compresión cuando atraviesa el músculo supinador. La compresión puede ocurrir por movimientos repetitivos de rotación del antebrazo o por estructuras anatómicas anómalas, como un engrosamiento de la arcada de Froshe en la entrada del músculo supinador o la presencia de bandas fibrosas.
El síntoma principal es el dolor en la masa muscular lateral del antebrazo, sin pérdida de sensibilidad, ya que el nervio interóseo posterior es puramente motor. Los pacientes pueden notar dolor al extender los dedos o al realizar movimientos que requieren levantar la muñeca, lo que afecta actividades cotidianas como escribir o agarrar objetos con firmeza. A diferencia del cuadro de parálisis de este nervio, en el síndrome del túnel radial solo existe dolor. Dado que el dolor se localiza en la zona lateral, puede confundirse con una epicondilitis, cuadro al que con frecuencia está asociado. El diagnóstico es fundamentalmente clínico y se hace mediante maniobras de exploración física. El estudio neurofisiológico (electromiografía y velocidad de conducción nerviosa) suele ser normal, porque se trata de una compresión dinámica.
El tratamiento inicial consiste en guardar reposo relativo, evitando actividades que agraven los síntomas, y en tratamiento de fisioterapia para aliviar el espasmo muscular y favorecer el deslizamiento neural. También pueden utilizarse férulas que limitan los movimientos dolorosos y antiinflamatorios. Si los síntomas persisten tras varios meses de tratamiento conservador, está indicado el tratamiento quirúrgico para descomprimir el nervio interóseo posterior. Durante la cirugía se liberan todas las estructuras que están presionando el nervio y se consigue un alivio rápido de los síntomas.