La epitrocleitis, también conocida como codo de golf, es una degeneración e inflamación de unas fibras tendinosas que se insertan en la epitróclea del húmero, la prominencia ósea de la parte interna del codo. Estas fibras pertenecen a los tendones de los músculos palmar mayor y pronador redondo, los cuales se sobrecargan debido a movimientos repetitivos, como los que se realizan en diversos deportes, así como en actividades laborales que impliquen agarres fuertes o el uso repetitivo de herramientas manuales.
El síntoma principal es el dolor localizado en la parte interna del codo, que puede irradiarse hacia el antebrazo y la muñeca. Este dolor suele empeorar al realizar movimientos como apretar el puño, levantar objetos o flexionar la muñeca contra resistencia. En algunos casos, los pacientes pueden experimentar una disminución en la fuerza de agarre o incluso sensación de hormigueo si hay afectación del nervio cubital, que pasa cerca de la epitróclea. El diagnóstico se basa en la exploración física. La presión sobre las fibras dañadas es dolorosa, así como la prueba de flexión contra resistencia de la muñeca o la pronación resistida. No suele ser necesario efectuar estudios de imagen.
El tratamiento es inicialmente conservador y se enfoca en reducir la inflamación. Se recomienda reposo relativo, evitando actividades que agraven los síntomas, y el uso de antiinflamatorios. La fisioterapia es muy útil y se centra en hacer ejercicios de estiramiento y fortalecimiento progresivo, especialmente con cargas excéntricas para mejorar la resistencia del tendón. En casos persistentes, pueden usarse infiltraciones con corticoides o plasma rico en plaquetas para acelerar la recuperación. Si el dolor no mejora tras varios meses de tratamiento conservador, puede indicarse la cirugía, que consiste en la liberación de los tendones afectados y la eliminación del tejido degenerado. El resultado del tratamiento es habitualmente satisfactorio.